La paradoja de la música

En general, nosotros músicos entendemos el concepto de la paradoja de Schrödinger sin mayor problema – al mínimo podemos entenderlo intuitivamente, pues el sonido tiene la misma característica. El sonido no existe sino se percibe. Cualquier oscilación de la presión del aire o por otros medios que tiene potencia de ser sonido, no podemos llamarlo sonido hasta que son convertidas en ondas mecánicas en el oído humano y percibidas por el cerebro. Tono mosquito es tono para jóvenes y no lo es para nosotros adultos. Textualmente “sin la verificación, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo.”

OK, les explicaré en otra ocasión.  

Entre muchos aspectos de la música, únicamente “el tono” es el parámetro científico. (aunque la relación entre la presión sonora y el volumen que percibimos es una cosa muy ambigua…) El resto – melodía, armonía, ritmo etc. – son bien depende de las culturas y la experiencia de cada persona. En el 2019, todavía no sabemos como explicar porque una triada menor funciona según el orden física de la armonía. Ni podemos explicar la razón de la popularidad de la escala mayor en los conservatorios, ni sobre el efectos sentimentales de ciertas secuencias armónicas etc.

OK, les explicaré en otra ocasión.

No sé como inventaron las ruedas, pero estoy seguro que no podíamos inventar las alas si no hubieran las pájaros y insectos. La linda música nace por los caprichos, las inspiraciones, los genios de los compositores y por las coincidencias. Siempre nace la música primero y luego aparecen varias teorías observándola.

Este año voy a ofrecer clase online explicando lo he observado y aprendido.

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