El Jazz Escondido

Por décadas me he encontrado con los ya trillados criterios de “el mejor pianista del mundo” o “el mejor músico del mundo”. Soy un defensor de la salsa (decir boricua seria una redundancia) como estilo y forma en todos sus aspectos. En ese contexto siempre me ha parecido injusto relegarle a un simple pretexto para gozarlo en la pista de baile. La salsa en todas sus formas (guaguancó, bomba, plena, son, etc.) ha tenido un lugar a mi criterio una suerte hijo huérfano del jazz, y me refiero exclusivamente a las décadas entre los 60’s y los 90’s que hasta ahora es cuando he encontrado los mejores exponentes en cuanto a improvisación en piano se refiere.

La historia inicia con un furioso Charlie Palmieri que definitivamente desafió el estigma cincuentero de las orquestas de baile de la época que, con mucho talento por supuesto, navegaban entre los boleros románticos, las guarachas y los sones para el deleite de los bailes de salón. Charlie Palmieri, quien por primera vez utiliza el All Stars para su sello Alegre, es destaca en sus solos las doble octavas que venciendo la tendencia rítmica natural y sobre todo sin perder la musicalidad (que a mi criterio es uno de los grandes problemas de otros improvisadores con mas o menos fama) utiliza clusters, paterns, y más recursos para enriquecer los típicos Im -VIm – V7 – VIm o Im – VII – VI – V7 de la salsa de la época.

Le sigue otro tótem de la improvisación al piano, el gran Papo Luca, que introdujo en su estilo una variante armónica fuerte sin dejar de lado el sabor popular de su música. Lo podemos escuchar en temas como Ramona o Boranda. Sus solos, que poseen una sonoridad y musicalidad únicos, siempre encuentran una variante melódica característica de su estilo, soportado por un background armónico sobre su mano izquierda que siempre está de acuerdo con la orquesta. Melodías que caminan entre lo dulce y lo inesperado, siempre con ideas nuevas, siempre con patrones con giros acrobáticos dignos de un trapecista, integrando escalas típicas del jazz formal, sobre la característica fórmula Im – VIIbm – IIIb – VIb – IIIb – IIdim – V7

¿Hay más pianistas? claro que si, cada uno más virtuoso que el otro (pero como siempre dije a mis alumnos, una cosa es la verborrea musical en la que caen muchos músicos y otra la musicalidad que muy pocos la tienen), pero a mi criterio, Charlie Palmieri y Papo Luca son los que principalmente conservan la sensación de buena música para el pueblo. Viendo los festivales y eventos en los que se desarrollaron, todo lo hicieron para incluir música de calidad entre bailes y fiesta, como parte de lo cotidiano en la gente, sin la formalidad de un festival de jazz, haciendo un real trabajo de educar al pueblo.

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