El Yumbo

La ancestral cultura de los yumbos is vestigios de sus avanzados conocimientos, en la localidad de Tulipe situada a 70 kilómetros al noroeste de Quito. Tulipe, palabra originaria del antiguo idioma quitu-cara que significa “agua que baja de las tolas” fue entre los años 800 y 1660 d.C. un importante centro religioso en el que se celebraban las ceremonias más trascendentales. Se trataba de una cultura con profundas nociones en astronomía, geometría, arquitectura y manejo del espacio, además de un avanzado conocimiento sobre los poderes curativos de ciertas plantas como la coca, el cedrón, la menta.

El agua era, en la cosmogonía de los yumbos, la fuente de toda vida, como lo demuestra el que hayamos encontrado siete piscinas con escaleras descendentes en las que se desarrollaban los principales actos religiosos de iniciación, purificación y fertilidad. Todas ellas están conectadas entre sí por canales comunicantes, y su orientación, coincidentes con la salida y el ocaso del sol, y los solsticios de primavera y verano, demuestran que tenían profundos conocimientos de astronomía, geometría y arquitectura. La religión de los yumbos trascendió la fase animista de culto a los animales y fuerzas de la naturaleza, ya que la interpretación de los petroglifos encontrados demuestra que concibieron conceptos abstractos como dios hecho hombre y hombre transformado en dios.

A pesar de su elevado nivel de religiosidad, los yumbos, que llegaron a ocupar una amplia superficie con unas 700,000 personas repartidas en los valles al noroeste de Quito, hasta las faldas del volcán Pichincha, eran básicamente un pueblo agrícola y comerciante. Les permitió sobrevivir a la invasión de los Incas, que los subordinaron a su poder, como lo demuestra una piscina elevada que construyeron por encima de las de los yumbos, y que suministraba agua a todas las demás.

…Es el habitante próximo del altiplano. Ocupa las laderas y pendientes cercanas a los Andes y es, posiblemente, el sucesor de tribus o grupos fugitivos de las duras condiciones impuestas por la conquista y la colonización española. Aún la selva no ha marcado su garra fuerte sobre el Yumbo. No tiene el soberbio sentido de independencia y la fuerte individualidad que produce una vida de constantes contactos con el peligro. Es, por lo mismo, el más permeable a la acción civilizadora que se traduce en domesticidad.


L. Benítez Vinueza.- Ecuador: Drama y Paradoja, p. 82

Fueron un pueblo especializado en el comercio entre la costa y la sierra. Construyeron toda una red vial de estrechos caminos denominados culuncos para el comercio e intercambio de productos. Edificaban sus viviendas en formaciones artificiales llamadas tolas, que superaban en altura al nivel del suelo para estar a salvo del peligro que representaban ciertos animales.

Los yumbos desaparecieron a mediados del siglo XVII debido a erupciones de volcanes vecinos como el Pichincha y el Pululahua, y que los que sobrevivieron a esas catástrofes debieron remontar la cordillera en busca de tierras más seguras de la amazonía, donde aún existen asentamientos humanos pertenecientes a esa cultura, quienes solamente recuerdan -por tradición- “que provienen del otro lado de las montañas”.

Les dejo una pequeña obra electro-acústica que hice basada a la melodía prehispánica “El Yumbo”. Espero que lo disfruten.


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