Duplicar o no duplicar, esa es la cuestión

Uno de los ejercicios más útiles que aplico con mis alumnos es el de la duplicación[1], hablando de la armonía más “tradicional” que se aprende (o se aprendía hasta que la moderna fuera introducida) y de la que hablaremos en adelante en este escrito.

Duplicar en armonización a cuatro voces y lo enseño como un proceso a doble banda, que basado en las “reglas” de la armonía tradicional deben encajar justo unas con otras, como un puzzle.

REGLAS DE LA DUPLICACIÓN

Según Zamacois (quien basó sus tratados en el célebre Rameau) las reglas de la duplicación son las siguientes:

  1. Es preferible duplicar en la medida de lo posible la Fundamental (root/raíz para los más modernos)
  2. Si, por causa de monotonía o generar errores de armonización no es posibel la fundamental, se acude a la 3ra. del acorde. De mejor efecto si esta 3ra. es menor, y mucho mejor cuando se trata del acorde disminuido de II grado de la tonalidad menor (Bº si estamos en Am)
  3. La 5ta. del acorde solo se duplicará si el acorde está invertido
  4. En preferencia se duplicarán los grados I, IV y V
  5. Les sigue los grados II, VI y III
  6. No duplicamos la sensible, a menos que sea parte de una progresión, a fin de conservar la simetría.

Hay un par de reglas más que encuentro irrelevantes en el momento para los fines de este ejercicio. En fin, cuál es el objetivo de toda esta teoría cansina y estricta?, a eso vamos.

DIVIDE Y VENCERÁS

He desarrollado un pequeño gráfico que ayudará a comprender y aplicar estas “reglas” en lo que nos ocupa ahora, formar el pensamiento musical (como siempre insisto, sería un absurdo pretender enseñar composición desde esta perspectiva)

Ahora viene el valor de este ejercicio. Pensemos en el siguiente ejercicio[2]:


El ejercicio presenta un C en estado fundamental. Si pensamos desde la perspectiva del acorde, recordemos que es preferible la Fundamental, es decir Do. Ahora pensemos desde la tonalidad, es de mejor efecto duplicar I, IV y V grado, y resulta que Do es el I grado; aquí viene lo interesante, en resumen sea por el lado del acorde o de la tonalidad los dos criterios coinciden en que la duplicación debe ser de la fundamental.


En todo caso el mismo principio funciona para el IV y el V grado que coincide que la fundamental de cada uno es la de mejor efecto sonoro.


Ahora bien, veamos que sucede si nos vamos por el lado de la tonalidad y tomamos por ejemplo el II grado. La fundamental sería Re que en escala de preferencia estaría después de los grados I, IV, V, III y VI, es decir la última candidata para duplicar. Si buscamos opciones para duplicar podemos pensar en la 3ra. del acorde, que coincide con el IV grado de la tonalidad, uno de los preferidos. A esto se suma que el acorde de II grado es menor y según las reglas es de mejor efecto si la 3ra. es menor; entonces el mejor candidato para duplicar es el Fa, por ser 3ra. menor del acorde y ser el IV grado de la tonalidad. También puedo pensar que el acorde está invertido lo que me da licencia para duplicar la 5ta. del acorde, pero entre Fa (IV) y La (VI) es obvio cual tiene más peso.


Podemos jugar con todas las notas de la escala diatónica en cualquier tonalidad, lo importante es tener presente que esta no es una herramienta compositiva sino un ejercicio importante para formar el pensamiento y la destreza musical, multidimensional y analítica. Este tema y otros serán tratados en un futuro curso online de teoría básica de la música.


[1] Por no decir lo obvio, en armonización a 4 voces es necesario duplicar una de las notas de los acordes de tríada (tres notas vs. cuatro voces)

[2] Para facilitar el proceso solo utilizaremos tono de Do Mayor

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