Amar la Música

Bach, el elixir de la eterna juventud

Bach, la frescura eterna de la juventud.

Una de las cosas que más me gusta de Bach es lo fácil que resulta para los jóvenes enamorarse de su música. Simple, casi rupestre, visceral, claro, frontal. ese es Bach para los jóvenes, el paradigma del idealismo puro. Ellos solo tocan y listo: suena. Esta sinceridad musical que redescubro escuchándolo en las manos tambaleantes de uno de mis alumnos, que con total inseguridad explora cada nota escrita y memoriza cada sonido, es la que finalmente cautiva a cualquier oyente, sea de forma recreativa, analítica o didáctica, siempre Bach enamora, y dudo que haya sido inspiración. Bach sabía lo que hacía.

Amados Instrumentos

Hoy recibí a los tiempos dos alumnas niñas de 8 y 10 años de edad. Al terminar la primera clase, las observé atentamente y entendí lo que es amar la música. Cuando terminamos la serie de ejercicios que correspondían a la clase, cansadas iniciaron el ritual. Caminaron a la mesa, abrieron como pudieron los estuches y silenciosamente guardaron su instrumento, cada cosa en su lugar; cerraron los estuches y nuevamente como una danza recorrieron el cierre hasta que todo quedó asegurado. Solo ahi se despidieron de mi y se fueron. Las dos son hermanas. Se me quedo grabada la imagen del amor con el que las niñas guardaban su instrumento, casi con caricias mirándolo sin cerrar siquiera los ojos.

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